domingo, 9 de enero de 2011

El código de comercialización de sucedáneos de leche materna

Por Gema Cárcamo, presidenta de Multilacta

El Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de Leche Materna nació en 1981 en el seno de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para mejorar la protección de la lactancia natural a través de una correcta información prenatal sobre la el amamantamiento y regulando las prácticas relacionadas con la comercialización de leche artificial y otras herramientas afectadas, como chupetes o tetinas.

La leche materna salva vidas
Con motivo de la celebración de la Semana Mundial de la lactancia materna 2010  la Dra. Elizabeth Mason, directora del Departamento de Salud y Desarrollo del Niño y del Adolescente de la OMS, alertaba del gran número de bebés que se podrían salvar con la práctica de la lactancia materna, ya que se estimaba que solo un 35 % de los bebés entre 0 y 6 meses era alimentado de con leche materna, y el mero hecho de amamantar supondría la reducción de la morbimortalidad infantil de forma considerable.

La leche materna es un salvavidas, por ello la OMS recomienda la lactancia materna como forma ideal y natural de nutrición para los bebés durante los primeros seis meses de vida de forma exclusiva y después continuando con el amamantamiento combinado con otros alimentos de forma adecuada hasta por lo menos dos años.

La leche materna es, además del mejor alimento que todo bebé tiene derecho a recibir,  la mejor medicina y la vacuna más completa que pude existir sin coste con efectos a largo plazo. La leche materna proporciona beneficios también a la madre, a la familia y al medio ambiente. Por ello los gobiernos e instituciones deben garantizar que las madres reciban la información adecuada durante el embarazo y se reduzcan las prácticas de comercialización que suponen el fomento del uso de leche artificial sin prescripción médica.

Alternativa medicinal
Los sucedáneos de leche materna son todas aquellas leches formuladas sobre la base de leches animales  o vegetales que sirven de alimento “seguro” a los bebés cuyas madres por motivos médicos o funcionales no pueden amamantar a sus hijos.  Al igual que en el desarrollo de otras alternativas a la producción de sustancias naturales en el cuerpo humano, como la insulina o la tiroxina, la leche materna solo debería utilizarse como segunda opción cuando la madre no puede amamantar a su hijo por sí misma por una causa justificada.

La primera opción para alimentar a los bebés cuyas madres no pueden amamantar bajo los supuestos reales en muchos países donde la lactancia artificial no es segura, es la leche materna de otra madre. Son otras mujeres las que se encargan de la lactancia materna de esos bebés. Actualmente los bancos de leche materna ofrecen la posibilidad a las madres de donar su leche excedente para procurar un alimento óptimo a los bebés de las mujeres que no pueden lactar.

En algunos casos aún se usa la figura de la nodriza, sobre todo cuando los perjuicios de alimentar al bebé con leche artificial superan a los del uso de la nodriza. Otras veces son las propias madres las que se encargan de ayudarse solidariamente unas a otras cediéndose excedentes  bajo información profesional. Tal es el caso de la red creada por  Eats on feets para procurar leche materna a todo niño que la necesite.

Durante el siglo XX se ha extendido la práctica de la lactancia artificial por causas diferentes a las medicinales. La integración de la mujer en el mundo laboral, los problemas relacionados con la lactancia materna, el cambio en los modelos sociales y la decisión personal de la madre han convertido la lactancia artificial en una alternativa “segura”.

Detrás de la lactancia artificial existen suculentos beneficios económicos no solo para los productores de leche de fórmula, sino para profesionales sanitarios que se financian mediante prácticas incorrectas durante su carrera profesional e incluso entidades que, mientras tratan de “ayudar” mejorando el acceso a la leche de fórmula, causan más perjuicios en materia de salud que beneficios.

Un Código para proteger la salud
No dar el pecho implica riesgos para la salud materno infantil y grandes costes socio sanitarios que deben ser tenidos en cuenta entre profesionales y familias, sobre todo en aquellos colectivos en los que precisamente la lactancia materna tiene un valor añadido al nutricional por sus ventajas inmunológicas, medicinales y de intensificación del vínculo, como es el caso de bebés prematuros, de bajo peso, enfermos o adoptados.

Cuando la madre no es informada sobre la lactancia materna de forma adecuada  y suficiente durante la gestación, aumentan las posibilidades de la aparición de problemas con la lactancia  y el riesgo de destete total o parcial precoz es mayor. Si se ofrece a los padres facilidad para la compra de leche artificial, las repercusiones para la lactancia materna son, cuanto menos, preocupantes.

En su artículo 1 el Código establece que su objetivo es “contribuir a proporcionar a los lactantes una nutrición segura y suficiente, protegiendo y promoviendo la lactancia natural y asegurando el uso correcto de los sucedáneos de la leche materna, cuando éstos sean necesarios, sobre la base de una información adecuada y mediante métodos apropiados de comercialización y distribución”.

El cumplimiento del Código garantiza que la  madre reciba  información adecuada sobre los beneficios de la leche materna y los riesgos de la leche de fórmula.  El compromiso de los fabricantes de leche de fórmula es necesario para evitar prácticas no éticas que fomenten el uso indiscriminado y fácil acceso a la leche artificial. Es aquí donde el Código regula las premisas de lo que son consideradas prácticas incorrectas e ilegales, que comprometen gravemente la salud materno infantil.

Toda aquella información sobre lactancia que parta de los fabricantes de leche de fórmula deben ajustarse a los criterios que expone el Código:

·         ventajas y superioridad de la lactancia natural;
·         nutrición materna y preparación para la lactancia natural y el mantenimiento de ésta;
·         efectos negativos que ejerce sobre la lactancia natural la introducción parcial de la alimentación con biberón;
·         dificultad de volver sobre la decisión de no amamantar al niño y
·         uso correcto, cuando sea necesario, de preparaciones para lactantes fabricadas industrialmente o hechas en casa.

Asimismo, cuando la información que suministren los fabricantes se dirija a la preparación del producto, deben señalar:

·         las correspondientes repercusiones sociales y financieras;
·         los riesgos que presentan para la salud los alimentos o los métodos de alimentación inadecuados y,
·         sobre todo, los riesgos que presenta para la salud el uso innecesario  incorrecto de preparaciones para lactantes y otros sucedáneos de la leche materna.
·         Con ese material no deben utilizarse imágenes o textos que puedan idealizar el uso de sucedáneos de la leche materna.

¿Dónde denunciar?
El Código proscribe determinadas prácticas comerciales a los fabricantes y distribuidores de sucedáneos para proteger la lactancia materna y la salud materno infantil:

  • Prohíbe todo tipo de publicidad y promoción de productos al público en general.
  • Prohíbe muestras y regalos a madres y trabajadores de salud.
  • Requiere que los materiales de información defiendan la lactancia materna, alerten sobre los riesgos de la alimentación con biberón y NO contengan imágenes de bebés o textos que idealicen el uso de sucedáneos de la leche materna.
  • Prohíbe el uso de los establecimientos de salud para promover sucedáneos de la leche materna.
  • Prohíbe suministros de sucedáneos de la leche materna gratuitos o a bajo costo.
  • Permite que los profesionales de la salud reciban muestras pero solamente con propósitos de investigación.
  • Demanda que la información de los productos sea científica y objetiva.
  • Prohíbe incentivos de venta para los sucedáneos y el contacto con las madres.
  • Requiere que las etiquetas informen de forma completa acerca del uso correcto de las fórmulas infantiles y sobre los riesgos del empleo inadecuado.
  • Requiere que las etiquetas NO desalienten la lactancia materna.
Si usted conoce alguna de estas prácticas en la realidad y desea denunciarlo, puede hacerlo a través de la web de IBFAN.

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